Más de una vez me he planteado
rendirme de una vez y olvidarme de ti, pero el recuerdo siempre tirará de mi,
de modo que no consiga olvidarte ni dejarte. Te miro y me evitas con la mirada
fría y serena. Mis ojos comienzan a brillar y siento que será el final. Sabía
desde el principio que no iba a salir bien, que los dos nos íbamos a caer en un
pozo sin fondo. Y que si al caer intentaría alzar mi mano para agarrar la tuya,
entonces tú te lo pensarías varias veces antes de alzar la tuya. Lo que no
sabes es que mi mano, quieras o no, va a estar ahi siempre. Tenemos nuestras
diferencias, pero siempre será más fuerte lo que nos une que lo que nos separa.
Y aunque de vez en cuando ese lazo que nos une se debilite, nunca llegará a
romperse del todo y siempre será visible para ambos.

