Aunque
no tenga indicaciones de a dónde ir o cómo llegar, yo seguiré adelante.
Todo
ese recuerdo ya olvidado, que en su día me hizo daño. Todas esas miradas y
caricias que de vez en cuando echo en falta. Sin embargo me detengo para pensar
en esos grandes recuerdos, que dentro de poco dejarán de serlo. Recuerdos que
acabaron convirtiendo en ríos de lágrimas negras en las que tú ahora mismo te
estás ahogando. Lágrimas ya evaporadas que se dirigen hacia el cielo del
intenso olvido.
Hoy
rechazo el abandono y la pena, que en los vértices del tiempo, se convierten en
pájaros de barro. Y aunque sienta que la suerte ya no está de mi lado, y me
pierda en la inmensidad del mar, seguiré caminando hacia lo que quiera que me
depare la vida. Porque pararse ante el miedo, la frustración; es cosa de
débiles, y yo soy una persona fuerte con ganas de avanzar por el sendero de la
vida, y llegar a lo que realmente quiero llegar a ser, contigo o sin ti.
