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domingo, 10 de junio de 2018

Por si a la vuelta de la esquina nunca esperas ver el mar

Como la espuma del mar te moja las entrañas y el reflejo del sol atraviesa tus pupilas y le da por bailar. El agua salada te irrita la piel y escuece hasta en la más profunda cicatriz. Allí donde yo aprendí a creer en los imposibles, allí donde anochece pero nada desaparece. Si hay costa más bonita yo no la conocí. Sí, eso fue porque me ayudaste con lo de vivir. Alzas la mirada y sobre el horizonte marino un barco te saluda tímidamente, mientras las montañas a tus espaldas refugian tu impetuosidad. Que bonita eres Santander, me enseñaste a enamorarme de la lluvia que todo el mundo rehúye y a mirar al sol con alegría cada  mañana de  septiembre.
Solo tú te empeñaste  en gustarme, y aún es más, solo tú 
lo conseguiste.

domingo, 28 de enero de 2018

Cuesta de enero

Pasamos la vida poniendo nuestras propias piedras, creando nuestros propios miedos, escribiendo nuestra propia distancia. Vivimos con la esperanza de todo y con la fuerza de nada. Creemos volar a tres metros sobre el cielo y nunca hemos subido una escalera. Con la esperanza de vivir pero sin estar viviendo.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Resistentes pero no inertes

Podemos proponer un mundo donde las flores siempre salgan en primavera, y las lluvias sean solo cosas del abril. Un mundo donde las palabras son solo letras y la poesía solo fantasía. Tenemos la costumbre de desechar lo incierto, pero de repente un huracán amenaza y no se deja intimidar por nuestras buenas intenciones.

Nos creemos seres preparados para sufrir, pero cuando llega la tormenta no dudamos ni un segundo en resguardarnos bajo algún soportal. En cambio, también hay momentos en los que somos capaces de evadirnos de la realidad hasta niveles insospechados. Somos complicados, pero no imposibles; resistentes, pero no inertes.

domingo, 5 de junio de 2016

Endeble realidad

Relojes perdidos en el torso,
de un noble cuerpo en el mar.
Las manecillas giran desconcertadas,
en momentos que quisieron lastimar.

Memoria la de los seres  dispuestos a hundirse
en el rincón más remoto de la soledad.
Surrealismo el de un autor incierto
que grita sin miedo a conocer la verdad.

Tiempo perdido;
en cada palabra dicha,
en cada abrazo roto,
en cada historia maldita.

Embebidos en las horas,
que no supimos cuidar.
Inmersos en sueños,
impasibles ante el huracán.

Enamorados de los minutos,
que murieron sin flotar;
flotar en las mentiras,
esas que rescatamos de su trágico final.

Aferrados a los segundos
para volver a encontrar
aquel origen de la vida
perdido en la vertiginosa realidad.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Anclada a tu corazón

Vivo en un mundo insalvable de tu amor,
En un sentimiento aparentemente humano
Pero alejado de lo que a mi cuerpo acostumbra.

Vago errante cada día entre los recuerdos,
En los que mi corazón se salía del pecho
Y mis brazos no tenían suficiente fuerza para demostrarte todo lo que sentía dentro

Cantamos bajo la lluvia que acaricia nuestros rostros,
Empapando el corazón con afán de ganar.
Me pido ser la primera en recordarte
Y la última en olvidarte.

Estás en cada esquina de mi vida.
En cada calle,
En cada rincón,
En cada sueño.
Y  te encuentro cada vez que me pierdo.

Vivimos día a día evitando las despedidas
Soñamos día y noche provocando encontrarnos
Estamos enganchados a la droga del amor
Que se lleva algo vital, nuestro corazón.

Negándonos a aceptar que nuestra historia tenga final,
Ponemos rumbo a tierra desconocida,
Allá donde nadie más pueda llegar
Y solo el cariño conozca los compases de nuestra canción.
Regalas una estrella a nuestro firmamento
Y  yo una sonrisa a ella cada anochecer.
Espero tu mirada los desangelados días de invierno,
Y rezo a Dios para que cuide tus sueños.

Como el sol se agarra al mar,
Yo me pierdo en el reflejo de tu amor.
Tu pupila en mi pupila
Tu sonrisa en mi sonrisa
Marcando un vals que esta noche nos acompañará hasta la venida del sol.

El tiempo se congela y mis labios arden,
Como una llama avivada por la ilusión.
Mírame con ron en la mirada
Mientras, a ti, niño, te envidia el alba entre mis sábanas.

Juntos calmamos mareas,
Provocamos huracanes
e incluso sueños

El pilar de mi vida cuando mis ideas se derrumban
Mis ganas de intentar tras fracasar
Y mi gota de felicidad cuando las lágrimas piden libertad

Eso eres tú,
Mi más anhelado triunfo
Mi más preciado tesoro
Que descubro en cada palabra que se escapa entre tus labios

Tu y yo nos debemos una vida entera
Sin escusas ni complejos
Juntos si nos lo proponemos podemos llegar a ser eternos.

sábado, 19 de julio de 2014

Apoyada en el porche donde la última palabra fue dicha. Escribiendo en la ultima página del libro un tímido adiós. Apurando un último aliento en una despedida que no fue real. Una sonrisa desgastada y la voz entrecortada por las mañanas. Una tormenta de arena en plena ciudad de Madrid. Y el tiempo, que arranca los recuerdos de mi pecho como un huracán que solo deja momentos ensangrentados en los baldosines blancos de la calle soledad. Y suspiros, que se desvanecen con la alegría de la última ilusión de un día, mes y año que ni yo recuerdo bien. Estoy hecha de recuerdos, de sonrisas perdidas en el tiempo, de frases que nunca llegaron a decir "te quiero" y de algunas alegrías. Estoy hecha a base de fechas y de momentos recopilados en fotos de esas que ya nadie mira. Estoy hecha a base de reflejos rotos en el espejo después de cada sábado. Estoy hecha a base de rímel que tiende a abandonar las pestañas en cada despedida. Pero de lo que estoy en verdad hecha, es a base de mi.

viernes, 25 de abril de 2014

Paremos el reloj y durmamos a ras del cielo.
Cojamos estrellas y coleccionemos noches oscuras.
Mañana saldré de viaje y te llevaré entre mis ropas.
Navegaremos sin rumbo por mares de esos habitados por sombras.
Cantaremos a los pájaros y despertaremos huracanes de valor.
Nos ahogaremos en abrazos antes que lo haga la tempestad que amenaza sin avisar.

Mi alma arderá bajo el azul oscuro del cielo desangelado.
Mi corazón cicatrizado sin ganas de jugar, acepta arriesgar una vez más.
Instinto suicida por volver a ganar.
Y si, sé que esta vez habrá pelea de miradas.
Y si, sé que esta vez habrá competencia de caricias.
Y si, esta vez estoy segura de que me quedaré colgando de tu inolvidable sonrisa.




sábado, 30 de noviembre de 2013

Pescador de palabras


Cuando las palabras dejen de ser palabras
Cuando las frases dejen de ser frases
Cuando el fuego deje de ser amor y la luna muerte
Tu mente se preguntará
¿Cuántas palabras habré llegado a escribir?
¿Y a pronunciar?
¿Cuántas veces habré regalado un “te quiero” y cuántas me lo habré callado?
¿Cuántas veces me habré tumbado en la cama
 con el único propósito de desprender lágrimas desoladoras;
 rebosantes de palabras transmitiendo  ira, arrepentimiento, ilusiones perdidas y esperanzas fingidas?
¿Qué quiero ser yo en la vida?
¿Una palabra o una letra? ¿Una estrofa o un verso?
No. Yo quiero ser poesía
Quiero ser una historia escrita en papel desgastado por los años que algún día alguien leerá.
Quiero enamorarme de los eternos etcéteras y no de los punto y final.
Quiero navegar entre mares de palabras y sumergirme en océanos de versos.
Quiero demostrar al mundo que lo escrito nunca es olvido.
Vidas que son ríos, golondrinas que no ven la llegada de la primavera.
Barcos pirata y besos de fresa.
Eso quiero ser yo.
Jugar con las palabras estremeciendo hasta las entrañas del más indeseado.
Devolver el brillo a esa mirada ausente perdida entre cicatrices profundas.
Sembrar esperanza en esas manos blanquecinas y suaves como la nieve misma.
Revivir  ese corazón cansado de subsistir en un mundo sin sentido.
Recuperar la sonrisa en tu rostro que el frío invierno se llevó.
Recordar ese mensaje que un día me llenó el alma junto con el corazón.
Eso pretendo que mis poesías transmitan.
Que cada verso nos haga razonar sin pensar demasiado.
Que cese la monotonía y reine lo único e inesperado.
Que los destellos de tus sentimientos sean poemas escritos desde el corazón filtrándose en la mente,
 enviando impulsos a la mano y que acaben reflejados a través de un lápiz en una simple hoja en blanco.
Que lleguen a manos de un cuerpo ansioso de saber y comprender.
Y que por cada verso te recorra un escalofrío.
Como un marinero vagando entre la espuma de los mares más tenebrosos, así vivo yo.
Como una luz cansada de esperar a ser encontrada que quiere destacar, así pienso yo.
Como la luna regala su destello al mar, así escribo yo.

domingo, 30 de junio de 2013

Sueños de princesa

Siempre soñé con una vida de princesa. Pero la vida me ha enseñado que el príncipe azul no va a subir a la torre a buscarte, que tienes que bajar tú. Que en esta vida más vale manejar bien la espada que el rímel. Que los vestidos de lino blanco acaban empapándose de lágrimas al final del baile. Que los cabellos rubio platino hay que peinarlos todos los días. Que las rosas tan especiales nacen en muchos jardines. Que en las noches de luna llena solo puedes confiar en la total compañía de la luna. Y que los finales felices no existen, porque si te hace feliz no tiene final.

martes, 26 de marzo de 2013

Perfección imperfecta

No sé como presentaros a la protagonista de esta historia. Podemos describirla como alguien fuerte de espíritu, invulnerable a toda preocupación, ansiosa de llegar a lo más alto, luchadora independiente hasta el final, navegante sin pausa durante cualquier tempestad, aferrada a sus propias ideas y sueños; claramente, una persona al roce de la perfección. 
Todos lo días cruzaba la puerta de su casa con la mente ordenada y todas las posibles preguntas tenían la respectiva respuesta. Alzaba la mirada al cielo para asegurarse que el sol la sonreía como cada día. Caminaba por la acera y observaba como las preciosas flores desprendían un olor hipnotizante. Fijaba la mirada en el reflejo que le devolvía cada uno de los escaparates y orgullosa, seguía su camino con paso firme. Se veía perfecta, única e imbatible.
21 de septiembre. Otro día por el que luchar, pero no tenía en cuenta que no sería igual que los demás. Abrió la puerta con energía y se paralizó al instante. Sus piernas no respondían, su cabeza tan ordenada se llenó de inseguridad. Espesas nubes grises escondieron todos los rayos del sol. Las flores ahogadas en agua ya no se aguantaban de pie. Los escaparates devolvían la imagen de una mujer con ríos negros desprendidos de sus ojos, el pelo enmarañado y empapada por gotas de imperfección. En ese momento necesitaba a alguien que sujetara el paraguas que jamás preparó.





viernes, 22 de marzo de 2013

Mensaje sin remitente

Cuando somos niños a todos nos gusta que nos cuenten largas historias una noche de invierno, donde las palabras son nuestra única compañera. Prendamos la chimenea, apaguemos las luces y recostaos en algún lugar apacible, que esta historia va a ser de esas que contéis a vuestros hijos, como mi abuelo un día me contó a mí.
Humedad, frío, nieve, las calles vacías, el suelo helado. Un típico día invernal en una pequeña ciudad del norte. Todos sus habitantes resguardados en casa, intentando matar el aburrimiento con cualquier programa absurdo en la televisión. Una mujer sentada en el porche de su humilde casa. Sus cabellos rubios y suaves como la seda se les llevaba el viento, a la vez que su tez blanquecina mostraban su pureza interior y sus labios sonrosados ansiaban un último beso. Un último beso de un amor que hace tiempo que se fue y prometió volver. Todas las puestas de sol, esta mujer se apoyaba en la barandilla, ya que como bien dijo su amado “Volveré cuando menos te lo esperes, en la más bella puesta de sol” y ella prometió que esperaría hasta su último aliento. Esperó semanas, meses, años…pero los días abrumados de tormentas, nunca la dejaban ver el sol ponerse.
Un 25 de enero; un día como cualquier otro, se levantó, alzó la vista y encontró en una pared colgada, la imagen de lo que día a día mantenía esperando su corazón palpitante. Bajó las escaleras una a una, llegó a la puerta y para su sorpresa, se encontró una carta, sin remitente. La recogió del suelo, se sentó en una silla en la cocina y resquebrajó el sobre con cierta curiosidad. Con cada línea que leía, sus pupilas se dilataban y su rostro se volvió pálido. Sus dedos tensos arrugaron el trozo de papel y lo apretujaron contra sus manos. Se puso en pie y comenzó a golpear todo objeto que se interpusiera en su camino. Poco a poco, la ira se apoderó de la anteriormente, humilde vivienda. Sus paredes se volvieron grises, y las ventanas rotas manifestando la ira humana. Las estrellas no volvieron a ver esa tez blanca y a iluminar esos ojos de avellana. Todos los días se sentaba en la silla de la cocina a la vera de la ventana, clavando sus ojos en un punto fijo, esperando el momento, el momento en el que llegara su venganza.
Habían pasado 20 años y la casa se iba cayendo a pedazos. Su alma seguía esperando al acecho en busca de venganza. De repente, se oyeron pasos; alguien llamó a la puerta. El frío helador del cuchillo que sujetaba la mujer se sentía en toda la casa. Giró el pomo de la puerta, alzó el arma por encima de su cabeza, y sin compasión se lo clavó en el corazón. El hombre sujetaba unas cartas en la mano que se vieron salpicadas de sangre roja cargada de ira. Estas cayeron una a una al suelo, y rápidamente la mujer cogió las cartas, las inspeccionó también y encontró un sobre blanco sin remitente. Sintió una punzada en su corazón y corrió escaleras abajo al desván a guardarlo en un baúl que cerró con llave, la cual rompió previamente. Corrió a recoger el cadáver de la entrada y levantando algunas baldosas de la cocina, lo introdujo en el suelo y lo escondió. Un silencio sepulcral inundó el ambiente. El cuerpo de la mujer había conseguido la paz que llevaba ansiando durante años. La tensión desapareció de su rostro. Ya había conseguido su última meta en la vida, lo había conseguido, su venganza había sido realizada. Se recostó en el sofá y poco a poco se le fue nublando la vista y sus párpados acabaron escondiendo su mirada. Se oyó un golpe. ¿De dónde provenía? Otro golpe. Otro más, y otro, y otro. Cada golpe se acompasaba con cada latido de su corazón. El ruido venía del sótano. Otro golpe. Los nervios le recorrían por dentro, pero decidió bajar los escalones con precaución. Otro golpe. Abrió la puerta que chirrió y se estremeció aún más. De repente vio como un baúl de madera ennegrecida por el paso del tiempo, se movía y pegaba golpes contra el suelo y la pared. Retumbaba toda la habitación. Su  cuerpo le pedía salir corriendo, pero su corazón le llamaba a gritos para que se acercara al baúl. Se  puso de rodillas en frente de él, y para su sorpresa, se abrió y un sobre blanco como la nieve saltó y cayó sobre sus manos. Abrió la carta y notó la textura del papel sobre sus manos, la olió y la desplegó con sumo cuidado. Deslizó sus ojos a lo largo de las líneas y sus pupilas se empezaron a llenar de amargas lágrimas. De repente, todo comenzó a dar vueltas y se hizo la oscuridad. Se  levantó repentinamente del sofá. Miró las palmas de sus manos; estaban llenas de tinta negra como la de la carta. Las palabras avanzaban rápido por la piel de sus brazos hasta inundar todo su cuerpo. El peso fue demasiado y no pudo evitar caer al suelo. El mismo suelo donde el cadáver estaba escondido. Su corazón agazapado y destrozado por la venganza se escondió tanto que dejó de sentir sus latidos. No podía soportar tal pesar. No podía seguir viviendo con todos esos remordimientos comiendo su interior. Se arrastró hacia la cocina, empuñó un cuchillo y otra vida desapareció del mundo. Ni siquiera se percató de que lo había clavado en el lugar en el que el corazón supuestamente debería asentarse, pero habría dado igual, porque este ya no existía, había sido consumido por sentimientos impuros que el ser humano no puede soportar. Se mantuvo de rodillas hasta que su último aliento marcó el final de la vida.
¿Qué ponía en la carta que contenía aquel misterioso sobre? ¿Qué pudo haber sido lo que la haya provocado tanta ira como para conseguir matarla a ella misma? Llevaba esperando a su amor demasiado tiempo, pensó que la habría abandonado. En cada una de las cartas solamente explicaba que el día que tenía previsto volver a su lado, se había alargado. Pensó que la engañaba, empezó a desconfiar de su amado. La ira recorrió su alma, la destrozó e intentó calmarla quitando la vida al portador de su desgracia. Tras esto, se dio cuenta que se había dejado llevar por impulsos negativos y que el mundo había perdido una vida por una mal interpretación suya. No pudo soportar esa carga, ni olvidar todo lo ocurrido y se hundió en su cólera. Esto demuestra que lo que más le duele al corazón es el intento de olvido.

sábado, 9 de marzo de 2013

Te invito a soñar conmigo

Todos hemos sido niños. Si, niños de esos que corren a todas partes y no se cansan, que lloran cuando tienen hambre, que no tienen vergüenza de nada y que ningún obstáculo les para. Pero también son los mayores soñadores del mundo, porque nada les importa más que llegar a donde se lo proponen. ¿Y nosotros? ¿Se nos está permitido soñar? Soñar es un don sin fecha de caducidad que nos da la vida. Cierra los ojos, empieza de cero y sueña. Supera horizontes, navega por los maravillosos sueños que tu mente esconde. Busca en tu corazón ilusiones y metas, y lucha por conseguirlos. Porque los únicos imposibles que existen son los que nos ponemos nosotros.


sábado, 9 de febrero de 2013

Diferentes y a la vez tan iguales

Salto todos los días a la calle contando cada paso que doy, pero me olvido de que a la vez voy contando las estrellas del cielo a punto de desvanecerse. Estrellas con miedo al sol que todos buscamos con locura. Ese sol que nos proporciona luz y calor, pero quita protagonismo a todas las demás estrellas en el firmamento que sueñan con algún día ser como él. Todos tenemos alguien que admiramos y ansiamos llegar a ser como él. Pero no nos acordamos que admirar a alguien por lo que consigue, está bien, pero lo que cuenta es lo que seamos cada uno. Tú eres único, yo soy única. La originalidad es una palabra clave en cada uno de nosotros. Todos somos diferentes y a la vez iguales. Pero los pequeños detalles son los que hacen que este mundo siga girando.

domingo, 3 de febrero de 2013

Lágrimas vergonzosas

A todos nos gusta ser fuertes. Gusta que la gente nos mire y nos vea como alguien que asimila las cosas sin cambiar el ritmo de su vida. Nos gusta salir a la calle pisando fuerte todos los días pretendiendo tener una armadura contra todo. Nos gusta creernos invulnerables frente a cualquier acontecimiento.  Pero en el fondo solo es una máscara detrás de la cual nos escondemos por el miedo al que dirán. Todos tenemos una parte dentro de nosotros que no queremos que nadie descubra, pero que existe, aunque nosotros nos neguemos rotundamente a aceptarlo. Este concepto de "ser fuerte" que muchas personas comparten, es erróneo.  Ser fuerte significa de vez en cuando tumbarte en la cama, poner tu canción favorita y dejar caer alguna que otra lágrima. Hay veces, que llorar es la mejor medicina.
"Llorar no nos hace menos fuertes, nos hace más humanos"


sábado, 12 de enero de 2013

Despiértame

Como se respira el aire mañanero y el frío helador que recorre mis huesos, el piar de las aves madrugadoras penetran en mis oídos provocando un leve bostezo. Los rayos del sol aparecen tímidamente tras las montañas tintadas de blanco. Sintiendo el calor de las mantas sobre mi piel y las blanquecinas sábanas provocándome gran vagancia para levantarme de la cama. cierro los ojos, y visualizo un interminable campo de amapolas en el que yo, recostada sobre el suelo, fijo la mirada en el cielo. Desgasto el tiempo contando las nubes a la vez que el olor a hierba recién cortada  y el sonido del agua al caer en una cascada cercana, me inunda por dentro. ¿Quién no quiere un despertar así?


domingo, 2 de diciembre de 2012

Reflexiones del corazón

La soledad nos somete a un sentimiento simple y frío.
 Donde las nubes tapan lo que las lágrimas no se llevaron.
Donde el arrepentimiento nos  somete a un profundo malestar que no consigo olvidar.

El camino se nubla debido a las tinieblas;
 produciendo impedimento de acercarme hacia los sueños perdidos en la inmensidad.

La luz de mi corazón se apaga,
como una vela colocada en la ventana durante un vendaval.
El viento arrastra los recuerdos que el tiempo no se llevó.
 La amargura, impotencia y sufrimiento se concentran en un leve suspiro.
 Las manos blanquecinas se deslizan suavemente a lo largo de la pared de la habitación.

La tinta negra con la que reflejo palabras en un simple trozo de papel,
se desgasta hasta emborronarse.

Lágrimas amargas pertenecientes a la memoria
se condensan en mis pupilas como el rocío de la madrugada.

De repente entre la bruma se dibuja una silueta.
Todas las adversidades de la vida cayendo sobre mí;
siento que no soy más que una simple pieza de un rompecabezas sin resolver.

Pero llegas tú y me haces saber.
Me haces saber que la vida se basa en saltar muros,
en convertirlos en peldaños.
En creer en un sueño y aunque no vea horizonte, nunca perder la esperanza.

Me enamoré de tu mirada.
Y tú de mi sonrisa provocada al perderme en el mar que esconden tus pupilas.  
Un mar de sorpresas que hace tiempo que abandonaron la melancolía.

Cierro los ojos y me concentro en tu sonrisa.
Un destello blanco como el cristal iluminaba mi corazón,
y conseguía abrirlo hacia experiencias nuevas e irrepetibles.


Tus ojos aterrizan en mi mente como dos agujeros negros de los que no consigo escapar.
Me retienen, me conquistan con un solo destello.
Consiguen dibujar una amplia sonrisa en mi interior.

Es el turno de tus abrazos y tus besos.
Momentos inolvidables en los que no existieron razones, tan solo sentimientos.
Fuimos niños jugando a un juego sin reglas.
Dónde tus brazos me refugiaron del frío invierno.
Donde las noches eternas
 no fueron más que noches en vela.


Pidiendo a gritos un minuto más contigo.
Asomándome a divisar las estrellas en el firmamento.
Solamente quiero revivir ese momento,
en el que tu mirada cruzó la mía como una flecha.
En el que tus palabras llegaban como mariposas atravesando mi pecho.


Una historia con un sencillo principio,
en el que creímos estar en lo cierto.
Sin embargo, la duda y el orgullo más de una vez nos hizo tropezar.
Pero nada nos impidió levantar cabeza de nuevo.


Vacío la mente de todo pensamiento y empiezo a reflexionar
nada más quiero que tu felicidad.
Me doy cuenta de que la distancia nos aleja,
y el tiempo a tu lado transcurre a la velocidad de la luz.


No creo que me necesites más a tu vera
Que cada uno continúe por donde le lleven sus sueños.
Pero si tu camino se nubla,
esta vez seré yo la silueta que se dibuje entre la espesa bruma de la impertinencia.



lunes, 29 de octubre de 2012

Pasado imborrable

Porque a veces todos sentimos que la oscuridad nos consume, la pena nos invade y la soledad nos acorrala, Te sientes indefensa, con ganas de volver atrás y cambiar el pasado; pero todos sabemos que es imposible. Intentamos dar un paso y lo único que conseguimos es derrumbarnos de nuevo y dejarnos caer en un pozo sin fondo donde los sentimientos se convierten en lágrimas y las sonrisas en llantos. Dónde los rayos del sol no son más que lágrimas de lluvia llenas de recuerdos intentándose borrar.
Todos cometemos errores, pero el hombre es el único que cae siempre por la misma razón y sufre repetidamente por lo mismo.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Canada

This was probably one of the best summer of my life. Now that this trip is ended and all the tears are falling all over our faces, it is time to remember. All those amazing moments moments with a lot of wonderful people are coming back to our minds. Memories that will stay forever in my heart. But now it is time to go, to return to our country. However, there will always be a strong rope to keep all us together with a past in common.


viernes, 10 de agosto de 2012

Canadá 2012

Y te paras a pensar... Ya pasó un mes. Suena como mucho tiempo, pero cuando te acompaña gente tan especial, los días se acortan, los momentos se graban en tu memoria....Y sabes que la suerte que has tenido al conocer a gente tan maravillosa, no se repite todos los días. Lo que si que tienes claro, es que estarías dispuesta a pasar aunque fueran solo cinco minutos más con ellos. Son de esas cosas que recuerdas ahora y recordarás siempre. Ahora todos ponemos empeño en no olvidarnos unos de los otros y por supuesto, con unas ganas infinitas de volver a vernos. Se echará de menos todas esas cosas que cada uno de vosotros habéis hecho que os considere personas especiales.
Y no se que más decir, si es que todo el viaje se resume en una sola palabra...INOLVIDABLE


sábado, 21 de julio de 2012

Niagara Falls

Las cataratas del Niágara. Quien diría que al final lo conseguiríamos. Al final tuvimos la oportunidad de observar una de las grandes maravillas de la naturaleza. Apoyarte sobre tus brazos, asomar la cabeza y disfrutar de un lugar en el que el agua muestra su verdadera furia y poder. Y a la vez, penetra en tus oídos el sonido del agua, escondiendo un mensaje de historias, mitos, leyendas...